En la madrugada, bajo un silencio casi teatral, una caravana de autos importados atravesó las carreteras cubanas (no, no iban a Transtur ni a renta turística). La imagen es rara: luces bajas, velocidad mínima, y aun así, ¡pum!, dos incidentes distintos dentro del mismo grupo de vehículos.
Uno de ellos fue relatado por Hander Rodríguez, testigo presencial, quien aseguró que el segundo percance tuvo lugar en la Autopista Nacional, a la altura de Matanzas. Y aquí viene lo curioso: mientras algunos coches terminaron con daños parciales, otros apenas se despeinaron. Cosas que pasan, crash.
El contraste con la vida cotidiana
Lo chocante no son solo los accidentes, sino el contexto. En una isla donde la mayoría de la población ni sueña con un carro propio —y donde el transporte público es casi un Tamagotchi, porque se habla de él pero pocos lo ven funcionar— aparece de pronto una fila de autos modernos, relucientes y venidos del extranjero. ¿Milagro? Más bien, un privilegio para unos pocos.
Y claro, las preguntas revientan: ¿cómo entran esos vehículos en medio de un embargo que supuestamente lo impide todo? ¿Genial? Más bien… cuestionable.
Bloqueo, discurso y discreción nocturna
El discurso oficial insiste en que el bloqueo es la raíz de todos los males, desde el pan duro hasta el olor a gasolina vieja en las guaguas. Pero, al mismo tiempo, en plena noche y casi a escondidas, circulan autos recién sacados del contenedor.
¿Dónde está el bloqueo, entonces? Uf, uno no sabe si reír o flipar con tanta contradicción.
Testimonios y polémicas
El relato de Rodríguez no hace más que avivar el fuego:
Primera colisión: leve, casi un roce.
Segunda: más seria, en plena Autopista Nacional.
Los daños fueron parciales, nada de tragedias, pero lo suficiente para encender la chispa en redes y cafés. Al final, lo que debía ser un traslado rutinario terminó convertido en espectáculo de medianoche.
El contraste social: lujo versus carencia
Mientras un puñado de carros brillantes avanza lento por la autopista, la mayoría de los cubanos batalla con colas, pasajes imposibles de conseguir y almendrones que parecen sacados de un museo. La paradoja es brutal: lujo importado versus carencia diaria.
Esto me recuerda a cuando en los 90 se hablaba de las "bicicletas chinas" como solución mágica al transporte… bueno, da igual.
¿Qué se esconde tras la caravana?
Aquí no se trata solo de los autos. El hecho simboliza otra grieta en el discurso: si el bloqueo fuera absoluto, ¿cómo explicamos esas caravanas de madrugada? ¿Se trata de privilegios, de conexiones, o simplemente de otra verdad escondida bajo la alfombra?
El suceso, aparentemente menor —un traslado con dos choques incluidos— abre de nuevo la discusión sobre la coherencia (o incoherencia) del relato oficial. Porque mientras se insiste en que el embargo lo impide todo, la realidad muestra otra cosa: carros importados rodando por Matanzas, bajo la discreción de la noche, y con una polémica que huele a lluvia vieja en un portal habanero.
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Con Información de: La Tijera
Redacción: Cortadito News
