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| ¡Cuando la dictadura se vaya! Mi canción que imagina una Cuba perreando libre |
Oye, te cuento algo que me tiene dando vueltas desde que la terminé.
Estaba una noche cualquiera, con el ventilador zumbando porque el apagón ya era costumbre, y de repente me salió esta vaina. Una mezcla rara: dembow suave, eco en la voz, y todo el sentimiento de "¿y si un día…?". La canción se llama Cuando la dictadura se vaya, y básicamente es mi manera de soñar despierto con una Cuba distinta. No es protesta gritona ni nada por el estilo. Es más bien… celebración anticipada. Como si ya estuviera pasando.
Mira, la cosa es que la escribí pensando en lo que más extrañamos muchos: poder comer rico sin pensarlo dos veces, salir a la calle y que haya luz, música alta, gente riendo de verdad. Y sí, metí McDonald’s, Burger King, Pollo Tropical en La Habana… y sobre todo Palacio de los Jugos en cada esquina de cada provincia. ¿Por qué Palacio de los Jugos? Porque para mí eso representa lo nuestro pero bien hecho, fresco, abundante. Como cuando vas a Miami y ves esas lonjas con jugos naturales que parecen imposibles aquí. Imagínate eso en Pinar del Río, en Holguín, en Santiago… brutal.
Te dejo el video aquí abajo porque si no lo has visto, de verdad, dale play. Se siente la vibra, el dembow te mueve solo. Y créeme, cuando lo grabé me puse a perrear yo solo en la sala. Ridículo, pero feliz.
¿Te imaginas el Malecón lleno de luces de colores? No esas bombillitas tristes que se apagan cada dos por tres. Luces de verdad, fiesta sin hora de cierre. Turistas bailando con cubanos de a pie, el ron fluyendo, la timba sonando fuerte. Nadie mirando el reloj por si viene la guagua o si hay que hacer cola para algo básico.
Eso es lo que grita el coro una y otra vez:
¡Cuando la dictadura se vaya!
McDonald’s, Burger King, Pollo Tropical en La Habana…
¡Cuba perreando libre, qué sabrosura más!
Y lo repito porque me emociona. Libre, libre… perrea. Libre, libre… perrea. Es como un mantra bailable.
¿Por qué una canción así en vez de solo quejarme?
Mira, yo he visto de todo. Amigos que se fueron y vuelven contando cómo es vivir sin tanto control. Otros que se quedaron y seguimos luchando el día a día. Pero quejarse solo cansa. A mí me funciona soñar en voz alta, ponerle ritmo, hacer que suene sabroso. Porque si la libertad llega, no va a ser gris y aburrida. Va a ser colorida, ruidosa, con olor a fritura buena y jugo de mango fresco.
En el verso uno hablo de romper el candado entero. Se van los que mandaron con puño de hierro… y entran todos: los de adentro, los de Miami, con ganas de construir. Sin miedo. Sin problema. No más colas eternas. No más apagones que te dejan a media noche pensando en qué hacer mañana. Luz todo el día, comida en la mesa lista. Los jóvenes creando cosas nuevas, los mayores contando historias sin censura. La bandera ondeando con orgullo de verdad, no porque te obliguen.
¿Y el ron? El ron fluye. La timba suena alto y claro. Turistas bailando con el cubano de verdad, socio. Eso me lo imagino y se me pone la piel chinita.
¿Qué pasa con las playas y los negocios?
En el segundo verso acelero el flow porque la emoción sube. Varadero sin restricciones. Playas para todo el mundo. Emprendedores cubanos haciendo billete limpio, sin tener que esconder nada. En cada esquina un Palacio de los Jugos. Pollo Tropical crujiente, Burger King con esas papas que te hacen chuparte los dedos, McDonald’s en el centro. La guagua llena de risa en vez de pena y hambre.
Los médicos curando con ciencia de verdad, sin chantaje. Desde Guantánamo hasta La Habana capital, un solo corazón. Una sola voluntad.
Suena utópico, ¿verdad? Claro que sí. Pero es mi utopía. Y creo que muchos la comparten. He hablado con gente en la calle, en el grupo de WhatsApp familiar, y todos sueñan algo parecido. No pedimos el paraíso. Solo normalidad con sabor cubano.
¿Y si de verdad pasa? ¿Estamos listos?
A veces me pregunto eso. Si mañana cae todo, ¿qué hacemos? ¿Nos volvemos locos de alegría y ya? ¿O empezamos a construir de una vez? Yo pienso que la alegría va a durar semanas. Meses. Pero después viene lo bueno: decidir, emprender, equivocarse y aprender. Porque ahora mismo muchas decisiones las toman otros.
Por eso la canción termina con risas, fade out con dembow y un grito final: ¡Cuba libre, mi gente! Patria y vida de verdad… McDonald’s, Pollo, Jugos… ¡y perrea sin parar!
Mi invitación personal
Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme. De verdad. Ahora te toca a ti: dale play al video. Ponlo alto. Baila aunque estés solo. Imagina esa Cuba con nosotros. Y si te vibra, déjame un comentario contándome qué parte te pegó más. ¿El coro? ¿Lo de Palacio de los Jugos en cada provincia? ¿O simplemente el “perrea sin parar”?
Yo cuando lo escucho me dan ganas de subirme a una guagua imaginaria y gritar ¡libre, libre! contigo.
Aquí el video otra vez, no te lo pierdas:
¡Eh eh eh! Cuba… ¡libre!
Nos leemos en los comentarios, socio.
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