El presidente Donald Trump ha confirmado que Estados Unidos estudia una toma amistosa de Cuba, al calificar a la isla como nación fallida en un momento de máxima tensión. Toma amistosa de Cuba es la expresión que utiliza para describir un posible acercamiento controlado, mientras la dictadura cubana lucha por mantenerse en pie.
Quieren nuestra ayuda.
El mandatario, antes de abandonar la Casa Blanca —donde ha coordinado directamente con su secretario de Estado, Marco Rubio, los contactos diplomáticos en curso—, insistió en que el régimen cubano atraviesa “una situación muy grave”. Hablan con nosotros, repitió varias veces, y añadió que la isla no cuenta con dinero, ni petróleo, ni comida suficiente.
La declaración llega apenas días después de un incidente en aguas cercanas que ha elevado las tensiones bilaterales. Según las autoridades del MININT, se interceptó una lancha rápida registrada en Florida que, presuntamente, intentaba una infiltración. La rápida actuación policial permitió neutralizar la situación y recuperar material, en una operación que resalta también la importancia de la denuncia ciudadana.
Toma amistosa de Cuba vuelve a estar sobre la mesa justo cuando Washington endurece su cerco energético. La Administración ha reforzado las restricciones al suministro de crudo y ha advertido a terceros países o empresas que faciliten combustible.
¡Uf! La escasez resultante genera apagones prolongados, racionamiento y menos transporte público en varias provincias.
¿Es esto el inicio de un cambio real? Más bien cuestionable, dada la trayectoria de la dictadura cubana que ha sumido al país en esta miseria.
En el incidente, al menos dos ocupantes eran ciudadanos estadounidenses —uno falleció y otro recibe atención médica en Cuba—, mientras otros habían residido legalmente en EE.UU. El propietario de la embarcación alegó que le fue robada por un empleado. Las autoridades del MININT indicaron que viajaban diez hombres armados, todos cubanos residentes en Estados Unidos, y que planeaban una infiltración. Se recuperaron fusiles, pistolas y otros elementos. La lancha fue interceptada a una milla náutica de Cayo Falcones, en la costa norte.
Uno de los identificados es Amijail Sánchez González, quien en vídeos de redes sociales se presentaba como líder de un grupo llamado Auto Defensa del Pueblo y afirmaba estar listo para morir por liberar a su país del régimen comunista. Un allegado consultado por NPR rechazó la versión de “terroristas” y aseguró que se trataba de hombres que simplemente quieren que Cuba sea libre.
El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que Washington realizará su propia investigación en curso. Según la versión transmitida por La Habana, las tropas cubanas respondieron después de que personas en la lancha abrieran fuego. Es altamente inusual ver episodios así en mar abierto, recordó Rubio, y no ocurría algo similar desde hace décadas.
Esto me recuerda a cuando las tensiones llegaban a puntos críticos en el Caribe, bueno, da igual.
La toma amistosa de Cuba mencionada por Trump se produce en paralelo a esos contactos discretos. México ha reconocido conversaciones con representantes estadounidenses sobre la situación de la isla. El presidente confirmó que “están hablando” con ellos, aunque sin entrar en detalles del contenido ni del alcance.
La dictadura cubana, que mantiene un control opresivo desde hace décadas, enfrenta ahora esta combinación de presión económica y posibles diálogos. Trump no aclaró si su idea implica un cambio de régimen, un acuerdo político o asistencia condicionada. Solo señaló que Estados Unidos “podría perfectamente hacer algo al respecto” porque la isla está “en grandes problemas”.
En este escenario, la toma amistosa de Cuba aparece como una opción que mezcla firmeza y pragmatismo. La nación fallida descrita por el presidente estadounidense refleja la realidad de un pueblo que sufre las consecuencias de años de mal gobierno bajo el régimen.
Las autoridades del MININT, con su rápida actuación en el incidente marítimo, han mostrado capacidad operativa, aunque el trasfondo político sigue marcado por la represión característica de la dictadura cubana. La investigación en curso, tanto en Washington como en La Habana, buscará esclarecer los hechos sin sensacionalismos.
Mientras tanto, el cerco energético sigue su curso y agrava la escasez que ya afecta a millones de cubanos. En medio del olor a lluvia que impregna las calles de La Habana estos días, la incertidumbre crece. La toma amistosa de Cuba podría ser, para algunos, una salida; para otros, simplemente otro capítulo de la larga confrontación.
🚨🇺🇸🇨🇺 | #AHORA HISTÓRICO: Donald Trump afirmó que Estados Unidos iniciará una toma "amistosa y controlada" de Cuba.
— La Derecha Diario (@laderechadiario) February 27, 2026
"Tal vez tengamos una toma amistosa de Cuba". pic.twitter.com/wyHNL7ZMAk
El enfoque de Trump, con Marco Rubio al frente, combina diplomacia discreta y sanciones firmes. La dictadura cubana, aislada y sin recursos, parece cada vez más acorralada. ¿Cuánto tiempo más podrá resistir? La historia reciente sugiere que la presión sostenida suele dar resultados.
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Redacción: Cortadito News
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