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| Una persona observa la llegada del petrolero Ocean Mariner, Monrovia, a la bahía de La Habana, Cuba, el 9 de enero de 2026. | Ramón Espinosa/AP |
La administración Trump evalúa una medida sin precedentes: imponer un bloqueo naval para detener todas las importaciones de petróleo cubano, según revelaron tres fuentes cercanas a las deliberaciones internas. Esta propuesta —aún no decidida— forma parte de una estrategia más amplia para acelerar un cambio político en la isla, con el respaldo explícito del secretario de Estado, Marco Rubio. El petróleo cubano, vital para una economía ya debilitada, se ha convertido en el epicentro de una disputa que mezcla geopolítica, ideología y cálculos humanitarios.
Detener los envíos de crudo por mar sería un salto cualitativo respecto a las sanciones actuales.
¿Genial? Más bien… cuestionable.
Hasta ahora, Washington había enfocado sus esfuerzos en interrumpir el flujo proveniente de Venezuela, antiguo aliado energético de La Habana. Pero con Caracas prácticamente fuera del juego, Cuba ha recurrido a México como nuevo proveedor. Aun así, estos suministros no cubren la demanda insular, lo que ha intensificado los apagones y la escasez. Algunos funcionarios dentro del gobierno estadounidense argumentan que ya no es necesario ir más lejos: la presión actual podría bastar. Otros, en cambio, ven en el bloqueo naval la llave definitiva para colapsar al régimen.
Esto me recuerda a cuando el embargo soviético dejó a Cuba en la “Período Especial”… bueno, da igual. Hoy el contexto es distinto, pero la lógica persiste: asfixiar para transformar.
La Ley Helms-Burton de 1994 —conocida formalmente como Ley LIBERTAD— serviría como marco legal para justificar esta acción. Bajo su artículo III, Estados Unidos puede penalizar a terceros países que comercien con activos confiscados en Cuba. ¡Uf! Lo que antes era teoría ahora se debate en salas cerradas del ala oeste.
Aunque la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente la medida, figuras como el senador Rick Scott (R-Florida) ya han expresado su apoyo total: “No debería haber ni un centavo, ni petróleo. Nada debería llegar jamás a Cuba”. Su postura refleja el sentir de buena parte de la comunidad cubanoamericana en Miami, cuyo anhelo de democracia en la isla data de 1959.
Sin embargo, no todos están convencidos.
¿Y si esto desata una crisis humanitaria?
Funcionarios más cautelosos advierten que cortar por completo el suministro energético podría empeorar drásticamente las condiciones de vida de millones de civiles, sin garantizar la caída del gobierno. Además, persiste el temor a una nueva ola migratoria que desestabilice el Caribe. El régimen, por su parte, ha sobrevivido a embargos, colapsos y hasta la desaparición de la Unión Soviética. ¿Resistirá también a un bloqueo naval?
Mientras tanto, la embajada cubana en Washington no ha emitido comentario alguno, y voceros de la Casa Blanca evitan pronunciarse. Lo que sí es claro es que el petróleo cubano ya no es solo un asunto energético, sino un arma estratégica en un tablero ideológico que sigue activo tras más de seis décadas.
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Fuente: Politico
Redacción: Cortadito News
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