Trump Cuba ONU: “Es un Estado absolutamente fallido y caerá”

Trump en la ONU llama a Cuba Estado fallido y vaticina su caída. Rubio negocia. ¿Qué implica para el exilio?
Donald Trump habla sobre Cuba en la Asamblea General de la ONU 2026
Trump Cuba ONU: “Es un Estado absolutamente fallido y caerá”

Mira, uno escucha a Trump en la Asamblea General de la ONU y de golpe se le para el corazón. No es que diga algo suave. Este martes, frente a la 81ª Asamblea en Nueva York, el presidente de Estados Unidos soltó que el régimen cubano está bajo la mayor presión de su historia y que, simple y llanamente, “caerá”.

Lo dijo sin rodeos. 

“El régimen comunista está bajo una enorme presión, la mayor presión que jamás haya tenido”.

 Y acto seguido: Cuba es 

“un Estado absolutamente fallido”.

 Punto. Esa fue una de las menciones más directas que ha hecho sobre el futuro político de la isla en este mandato.

Yo, que llevo años siguiendo estas cosas desde Miami, confieso que me sorprendió el tono. No por lo que dijo —todo el mundo en el exilio lo siente en la piel—, sino por el escenario. La ONU. Plenaria. Cámaras del mundo entero.

¿Qué dijo exactamente Trump sobre Cuba?

El discurso formaba parte de su intervención sobre política exterior y la situación internacional. Trump aseguró que su administración busca “un cambio fundamental” en la isla. No anunció medidas nuevas concretas, pero el mensaje quedó claro: la Casa Blanca ve la crisis cubana en un punto crítico.

Había más. Mencionó a Marco Rubio

“Marco Rubio está llevando adelante las negociaciones”,

 dijo. Y cerró con un

 “veremos qué pasa”. 

Sin detalles. No explicó si son contactos directos con La Habana, conversaciones con aliados regionales o algo atado a condiciones políticas. Solo eso. Y uno se queda con la duda, claro.

¿Por qué vincula Cuba con la seguridad de Estados Unidos?

Aquí viene lo que más me llamó la atención. Trump no habló de Cuba como un tema aislado. La metió de lleno en la agenda de seguridad nacional. 

“No permitiremos que una puerta de entrada sea utilizada por adversarios extranjeros para amenazar a Estados Unidos”, afirmó.

Según él, el régimen de La Habana ha mantenido durante décadas relaciones con organizaciones comunistas y movimientos de izquierda dentro de Estados Unidos. El Departamento de Estado, dijo, ha documentado vínculos con “grupos subversivos y radicales”. Nombró al Partido Comunista de Estados Unidos, a Antifa y a sectores del socialismo democrático.

La frase de cierre de ese tramo fue contundente: 

“El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba”.

Cuba dentro de la estrategia hemisférica

Todo esto ocurrió dentro de un segmento más amplio sobre América Latina. Trump usó las acciones de su gobierno en Venezuela como ejemplo de la determinación de Washington de impedir que amenazas extranjeras ganen terreno en el continente. Aseguró que Estados Unidos está dispuesto a emplear recursos políticos, económicos y militares para proteger sus “intereses nacionales vitales” en el hemisferio. Y relacionó esa postura con la lucha contra los cárteles y las redes criminales transnacionales.

El discurso completo también tocó tensiones con Irán, la guerra entre Rusia y Ucrania y la rivalidad con China. Pero las palabras sobre Cuba —sobre todo eso de que el régimen “caerá”— le dieron un peso especial al tema.

¿Qué significa esto para el exilio y para La Habana?

La cosa es que este pronunciamiento envía un mensaje en varias direcciones al mismo tiempo. Al régimen de Miguel Díaz-Canel. A la comunidad internacional. Y, claro, al exilio cubano. Washington considera que la crisis de la isla ha llegado a un punto crítico y anticipa cambios políticos.

No hay detalles oficiales adicionales sobre las gestiones de Rubio hasta el momento del discurso. Eso deja interrogantes abiertos. ¿Qué tipo de negociaciones? ¿Con quién? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar? Nadie lo sabe todavía.

La verdad es que a mí me sorprendió lo directo del lenguaje. En mi caso, cuando he conversado con amigos del exilio sobre estos temas, siempre aparece la misma mezcla de esperanza y cautela. Uno quiere creer, pero ha visto demasiadas promesas. Esta vez, sin embargo, el escenario era la ONU y las palabras no dejaban mucho margen a la interpretación.

Trump presentó la situación cubana como parte de una estrategia más amplia: presión directa y fortalecimiento del poder estadounidense en el hemisferio. Cuba, según él, no puede seguir siendo plataforma para adversarios extranjeros cerca de las costas de Estados Unidos.

Y ahí quedó. Un discurso que no trajo anuncios concretos de nuevas sanciones ni de medidas inmediatas, pero que sí dejó clara la posición de la administración: el régimen está bajo presión histórica, es un Estado fallido y, en palabras del propio presidente, caerá.

Uno se pregunta qué viene después. Rubio negociando. Trump hablando de “cambio fundamental”. La isla en la agenda de seguridad nacional. Veremos.

Cuando Trump empezó a hablar sobre Cuba, la delegación de la dictadura cubana se levantó de sus asientos y abandonó la sala.

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Por Pedro Alfonso Sánchez-Periodista Independiente · Redacción Cortadito News
Actualizado: 22 de Septiembre del 2026 · Este artículo se basa en fuentes públicas verificadas al momento de su publicación.

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