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Vladimir Gómez se burla del exilio cubano desde La Habana |
Hay historias que uno preferiría no tener que contar. Esta es una de ellas.
Vladimir Gómez —así se llama el esperpento protagonista de este bochorno— vive en Miami. Tiene pasaporte estadounidense. Y aun así, hace unos días, se paró frente a un micrófono en La Habana para llamar "retrógrados" a los mismos viejos del exilio que, en muchos casos, sacrificaron todo para que gente como él pudiera tener la libertad de decir barbaridades sin que lo metan preso.
La ironía, si es que se le puede llamar así, no podría ser más cruel.
¿Cómo llegó Vladimir Gómez a La Habana?
Según trascendió, el viaje no fue casualidad ni curiosidad turística. Lo invitaron El Cangrejo y Sandro Castro —nietos de los dictadores— para que participara como invitado VIP en las celebraciones del 26 de julio. Sí, esa fecha. La que el régimen sigue festejando mientras miles de cubanos siguen sin luz, sin comida y sin medicinas.
Que a uno lo inviten los Castro no es un detalle menor. Es una declaración de intenciones.
¿Qué dijo exactamente sobre el exilio?
Durante un pódcast Solo Gente Bonita financiado, según se informa, por el propio Sandro Castro, Gómez soltó que los "cuatro viejos del exilio" eran retrógrados y que los maldecía. Palabras textuales, cargadas de desprecio hacia una comunidad que él mismo eligió como su hogar cuando decidió instalarse en Miami.
Porque ojo con esto: nadie lo obligó a vivir en Estados Unidos. Pudo quedarse en Cuba a defender su "revolución" desde adentro. No lo hizo. Prefirió las comodidades de un país libre para después burlarse de quienes construyeron, con sudor y con dolor, esa misma comunidad que hoy insulta.
Yo he cubierto historias del exilio durante años y le puedo asegurar algo: cuando uno se sienta a hablar con esos "viejos" que ESTE ESPERPENTO desprecia tan alegremente, lo que encuentra no es amargura gratuita. Encuentra cárceles, familias separadas, balseros, exilios forzados. Encuentra gente que perdió todo por no arrodillarse.
¿Se declaró comunista viviendo en Estados Unidos?
Sí. Y no con medias tintas. Aseguró ser comunista, revolucionario y castrista. Dijo llevar encarnado —cito su propia idea— el espíritu de Fidel Castro y de Hugo Chávez(yo diria en todo caso el espíritu de Raul Castro). Hasta ahí, cada quien es libre de creer lo que le dé la gana, faltaba más.
El problema empieza cuando exige respeto por esas convicciones mientras vive amparado bajo las leyes de un país que sus propios ídolos han demonizado durante seis décadas. Respeto se gana, no se exige a gritos entre insultos.
¿Por qué esto no es solo un escándalo en redes?
Las reacciones no se hicieron esperar. Y con razón. No es solo que un tipo diga tonterías en un pódcast —eso pasa todos los días—. Es que ese tipo tiene ciudadanía estadounidense y, mientras la ostenta, respalda abiertamente a una dictadura que Washington mantiene bajo sanciones desde hace décadas.
Aquí es donde entra la OFAC, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. Su trabajo es precisamente vigilar que ciudadanos y empresas estadounidenses cumplan con las restricciones que existen frente a Cuba. Si un ciudadano norteamericano viaja a la isla invitado por figuras vinculadas directamente al aparato de poder castrista y encima participa en actos financiados por ese entorno, cabe preguntarse, con toda seriedad, si eso no merece una revisión.
No lo digo yo solamente. Lo está pidiendo buena parte de la comunidad que hoy se siente insultada. Y me parece justo que también llegue a los congresistas cubanoamericanos, que tienen la vía y la obligación de canalizar este tipo de denuncias ante quien corresponda.
¿Vale la pena darle más plataforma a este personaje?
Aquí viene mi opinión, sin rodeos: no. Lo que busca Vladimir Gómez es exactamente esto, ruido, indignación, clics. Cuanto más se hable de él, más "influencer" se siente.
Pero hay una diferencia entre ignorar y denunciar. Ignorar sería peligroso, porque normaliza el discurso de quienes se burlan del sufrimiento ajeno desde la comodidad del privilegio. Denunciar, en cambio, es informar. Es dejar constancia. Es que quede claro, para quien lea esto dentro de diez años, que hubo un tipo que se atrevió a maldecir al exilio cubano mientras se beneficiaba de vivir en libertad gracias a ese mismo exilio.
El exilio cubano no necesita la aprobación de nadie que se autodenomine "revolucionario" desde Miami mientras aplaude dictaduras desde La Habana. El exilio ya escribió su historia con hechos, no con pódcast financiados.
¿Usted qué opina? ¿Cree que la OFAC debería investigar este viaje? Déjenoslo saber en los comentarios.
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Cortadito News - Escrito por Pedro Alfonso Sánchez
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